martes, 5 de julio de 2011

Mi experiencia con el cáncer

  
      Han pasado varios meses desde que me enteré de la devastadora noticia. Recuerdo que fui uno de los primeros en ver la resonancia magnética, desde ese momento supe que ya nada sería igual. Pues sí, a mi tía le habían diagnosticado un tumor frontal parietal de característica metastásica y por su malignidad, y, ubicación según los médicos, inoperable.


   Quiero compartir esta experiencia contigo porque he sentido que cosas como las que hoy afronta mi familia, tan significativas, desde el punto de vista de la salud,  deben ser conocidas por muchas personas para prevenir a nuestros familiares y a nosotros mismos de esta terrible enfermedad, llamada cáncer.


   Y es que yo nunca pensé que los Fuentes atravesaríamos por una situación así, esto ha cambiado nuestras vidas, más aún cuando mi tía, la más querida, era la que siempre animaba las fiestas y eventos en la familia. De profesión docente y a punto de graduarse como abogado, con 43 años, hoy en día está en una cama convaleciendo y desahuciada por la ciencia médica.
   
   Como cristianos que somos hemos optado por asirnos de la fe en Jesucristo y en su poder sanador. Y aunque a mi tía se le aproxime la hora de partir con Dios, sabré que estará en un lugar mejor, donde ya no habrá más sufrimiento, ni dolor, ni lágrimas y nos recuperaremos de esta situación que tiene nuestros ánimos por el suelo. Aunque si algo bueno trajo todo esto, es que mi familia está más unida que nunca. Hoy por hoy puedo decir con toda seguridad que hay una nueva actitud en mi familia, el afecto y la comunicación son una fortaleza.


   El estado de mi tía se ha ido deteriorando poco a poco con el transcurrir de los meses, sus síntomas comenzaron en el mes de junio de 2010, pero la vida ocupada entre el trabajo como docente de niños, sus hijos, la culminación de sus estudios universitarios en Derecho, entre otros… hicieron que aminorara aquellas señales que trataban de avisarle que en su cuerpo se alojaba un terrible mal. Tal vez, si hubiera actuado a tiempo la realidad sería otra.

   Supimos que el tumor era maligno porque en Caracas le hicieron biopsia y una serie de estudios, lo que confirmó mis sospechas pues desde que conocí el diagnóstico decidí investigar profundamente en la red y lo que leí no era nada alentador.


   Recuerdo que en el mes de enero de este año, tuve un sueño donde alguien me dijo que mi tía no pasaría de octubre, nunca pude verle la cara a ese alguien, y ese sueño no lo olvidaré.

He visitado a mi tía en varias oportunidades pero en realidad, verla se ha tornado para mí en algo traumático y deprimente. Hay momentos en los que le digo a Dios que por favor ya pare todo esto, que deje de sufrir porque su sufrimiento se hace nuestro también.

   Cuando converso del tema con alguien siempre digo lo que dije desde que vi aquel diagnóstico en enero; mi tía tiene dos caminos, ó Dios hace un milagro y la sana ó parte con el Señor al paraíso, y creo que lo segundo está por manifestarse pronto.


   El sólo hecho de que mi tía aún esté con vida, y sólo pueda oír, ver y mover parte de su cuerpo, es un milagro. Pues sólo tenía semanas de vida según los médicos, cuando la trajeron de Caracas.


   Lo último que le dije a mi tía mientras me apretaba la mano fue que pasara lo que pasara ella estaría en las manos de Dios, y que estaríamos con ella hasta el final. Y pues, así estamos, mientras todo transcurre en total normalidad, esperamos lo que ha de pasar. La depresión ha atacado a varios de la familia, y yo no he sido la excepción. Esta enfermedad cuando toca a un ser tan querido, hace que hayan días en los que no tienes ni ánimo de seguir. Pero piensas que Dios es tu fortaleza y que ningún problema es para siempre y te levantas y sigues.


   Por eso cuando me enteré de que el Presidente Chávez tenía cáncer, me sentí profundamente conmocionado ya que él es una pieza fundamental para el proceso de cambios que hay en Venezuela. Gracias  a Dios le fue diagnosticado a tiempo y le extrajeron el tumor en su totalidad, y está en las mejores manos médicas, la de los cubanos.


    Finalmente, debo decir como decía al inicio, nunca pensé que pasaríamos por una situación así, y será la primera vez que me toque despedir y enterrar a un ser tan querido y tan cercano, mi tía favorita, como mi segunda mamá. Que Dios le dé fortaleza a la familia para afrontar esta dura situación.


    El llamado es a la prevención, a comer sano, a llevar una vida integral y saludable, sin estrés y sabiendo que la salud es un bien fundamental, a leer y documentarse sobre los tumores cerebrales, ya que todos tenemos una sola vida y debemos de cuidarla.


Edgardo Fuentes

05/07/2011 10:50 am

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